domingo, 1 de enero de 2012

Obras

Eloy Alfaro también dio mucho impulso a la educación. El 1 de octubre de 1869 inaugura el colegio "Bolívar" de Tulcán, en 1907 la Escuela de Artes y Oficios, el 11 de junio de 1897 el Instituto Nacional "Mejía", el 20 de octubre de 1900 la Escuela de Bellas Artes de Quito, el 14 de febrero de 1901 el Colegio Normal Manuela Cañizares; el 25 de mayo de 1901 el Colegio Normal Juan Montalvo, el 110 de agosto de 1901 el Colegio Vicente Rocafuerte de Guayaquil y el Colegio Militar Eloy Alfaro.


Fuente: http://www.explored.com.ec/ecuador/alfaro.htm

Laicismo


Uno de los principales aportes de Eloy Alfaro fue la creación de colegios públicos laicos, quitándole a la Iglesia Católica el monopolio de la educación. Estas medidas fueron inspiradas por librepensadores como Juan Montalvo y José Peralta, quienes impulsaron la secularización de la sociedad ecuatoriana. La creación de colegios públicos y de colegios privados para la formación de profesores laicos, fue una de las principales tareas de Eloy Alfaro. Una de las medidas de la Revolución liberal que se mantuvo durante décadas fue la obligación de los estudiantes de los colegios católicos de rendir sus exámenes y validar sus conocimientos ante los maestros laicos del Estado. El primer colegio laico del país, fundado en 1896 por Eloy Alfaro fue el colegio Bolívar de Tulcán, siguiéndole colegios como el Mejía y Manuela Cañizares de Quito. El general fue miembro de las logias masónicas, al igual que los próceres de la Independencia, y sus esfuerzos para separar la Iglesia del Estado fueron consagrados en aspectos como la creación del Registro Civil. Esta medida permitió que las personas tuvieran derecho a la identidad sin necesidad de ser católicos. Alfaro promovió la libertad de cultos, permitiendo el ingreso al país de misiones protestantes, en especial, de Estados Unidos. De esta forma, Alfaro puso las bases de la secularización de la sociedad y su apertura al mundo, que se desarrollaría ampliamente a lo largo del siglo XX.

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Eloy_Alfaro#El_laicismo

Asesinato

Desde mediados de 1911, en Quito y en todo el país, se fue afianzando y extendiendo, un clima anti-alfarista que culminó el 11 de agosto con un golpe de estado militar, que obligó a Eloy Alfaro a dimitir de la presidencia, y a refugiarse en la Legación de Chile y posteriormente exiliarse a Panamá. Desde entonces, el Viejo luchador, perdería todo el apoyo en el Congreso, en donde la "mayoría constitucionalista" lanzaba furibundos ataque contra él, llegándose a plantear incluso la colocación de una placa difamatoria contra el Alfarismo en el Palacio de Carondelet y a pedir su extradición, para juzgarlo, mientras los hombres del antiguo régimen eran apresados y sufrían las consecuencias de la ira de un populacho que enfurecido linchó al Coronel Quiroga. En este clima, Víctor Emilio Estrada, asumió el poder, pero sus problemas del corazón lo llevaron a la tumba después de tres meses. El congreso en donde los placistas y conservadores dominaban, eligieron al presidente del congreso Freile Zaldumbide para que se encarge del gobierno, lo que fue rechazado por los alfaristas de Esmeraldas que eligieron a Flavio Alfaro como Jefe Supremo, a la vez que el Gral. Pedro Montero, fiel seguidor de Alfaro y Jefe Militar de Guayaquil, se proclamó por su parte, como Jefe Supremo. El Gral. Leonidas Plaza Gutiérrez en nombre del Gobierno, como jefe del Ejército, se dirigió a Guayaquil, para combatir el levantamiento de Montero, que había recibido el apoyo de Flavio Alfaro y del propio Eloy Alfaro, quien regresó de Panamá, ante el pedido de Montero para actuar como mediador pacificador. Alfaro regresó, para servir de mediador entre los suyos y el gobierno y evitar mayores problemas para el radicalismo y aun la mismísima desaparición del partido.
 Las fuerzas liberales fueron derrotadas en sucesivas batallas en Huigra, Naranjito y Yaguachi, donde mueren cerca de 3.000 hombres. Razón por la cual Montero se vio obligado a llegar a un acuerdo de capitulación en el que se pedían garantías para Alfaro y sus compañeros. Ante la eminente derrota del liberalismo, el Viejo luchador firma la rendición, que fue mediada por los Cónsules de Estados Unidos y Gran Bretaña. Contemplaba la rendición de las fuerzas liberales, amnistía a Montero y los partícipes del 28 de diciembre, y el exilio voluntario de Don Eloy, en un vapor asignado por el gobierno. No habría represalias.
 La Capitulación no fue respetada y el General Leonidas Plaza, Jefe de las fuerzas gobiernistas, ordena la detención de Eloy y Flavio Alfaro, Pedro Montero y Ulpiano Páez; además, se aprehendió a personas que nada tuviero que ver con los hechos anteriores, sino por el simple hecho de ser liberales, como Medardo Alfaro, el periodista Luciano Coral y Manuel Serrano.
 El General Montero fue juzgado en Guayaquil, bajo el pretexto de estar sujeto a la jurisdicción militar, en donde al final de la sentencia que lo condena a 16 años de prisión, un soldado le disparó en la frente y lo arrojó a la calle desde una ventana.
"El cadáver, entonces, fue abandonado en las calles, descuartizado y por fin quemado en una plaza"
Fragmento de la crónica hecha por Cristobal Gangotena y Jijón en enero de 1912, sobre el "Arrastre de Alfaro y sus Lugartenientes"
El Presidente Freile ordena que los otros prisioneros sean llevados a Quito. Plaza, aparece como contrario a esta disposición, pero el historiador Roberto Andrade lo acusa de haber manipulado la decisión y planeado el asesinato de los jefes del radicalismo, que finalmente ocurrió en la capital el 28 de enero de 1912 en el Penal García Moreno de Quito. Como una ironía histórica, el general Alfaro fue llevado a Quito en el mismo tren que él construyó.
 Controvertida es aún hoy, la cuestión relativa a los responsables materiales e intelectuales, del asesinato de Alfaro y varios de sus tenientes.
 La historia oficial atribuye tal vergüenza a la plebe. El historiador Roberto Andrade, contemporáneo de Alfaro, acusa a Leonidas Plaza; otros investigadores lo liberan. Nadie niega que fuera un crimen político y horrendo, instigado por móviles protervos, que aún hoy llenan a la República de estupor.
Guardaban el Penal García Moreno el Regimiento No. 4, los batallones "Quito" y "82", y secciones de policía. Uno de estos cuerpos (dicen que el Batallón Marañón), fue escogido y aleccionado por Navarro, antes de su viaje á Guayaquil. Fatigados los generales prisioneros, empezaban a recostarse en las losas de los respectivos calabozos. El General Alfaro había pedido un cajón, que no le llevaron. Antecedieron rumores ficticios de asaltos, órdenes entrecortadas de soldados, movimientos de soldados en éste y aquél sitio, y algunos fueron acercándose a cada calabozo. Las puertas estaban abiertas. Cuando el general anciano sintió un ruido, púsose en pie y se acercó a la puerta, en ademán de imponer silencio. Un soldado le tendió el rifle y le disparó un balazo en el cráneo. La muerte fue instantánea... Se realizó un presentimiento que le acompañó en toda su vida de lucha; pero que nunca le aterró, porque creyó inevitable un fin tan trágico". El Coronel Sierra es también protagonista de la página negra; se le acusa de haber salido desde el panóptico a la calle y haber pronunciado ante el pueblo estas palabras instigadoras: "Yo he cumplido con mi deber; ahora le toca al pueblo".
En la versión de Andrade, un individuo de apellido Pesantes llamó al pueblo y abrió las puertas, entregó los cadáveres y ordenó, que los arrastrasen y quemasen. El espectáculo fue horrendo. Los cadáveres desnudos fueron amarrados por la turba de pies y manos. Luego, los arrastraron prácticamente por toda la ciudad, desde el Penal García Moreno en el centro hacia las afueras, a un descampado en el norte conocido como El Ejido (hoy es un parque) desde tiempos coloniales. Una vez ahí, se encendió una hoguera para quemar los restos, ya muy deteriorados por el arrastre a lo largo de muchas cuadras sobre calles pavimentadas de piedra. Ni el Ejército ni la Policía presentes intervinieron, hasta cuando los asesinos dejaron la hoguera que el escritor Alfredo Pareja Diezcanseco llamó "la Hoguera Bárbara". Empero, como si nada hubiera ocurrido, una banda de música ofreció una retreta frente al Palacio de Carondelet. Los diarios de la época apenas reportaron el hecho con pequeñas notas.
 Ayala Mora, quien ha escrito una moderna historia del Ecuador, señala: "No hay elementos suficientes para acusar a Plaza, pero es en cambio incuestionable que fueron los placistas junto con los conservadores y clérigos los que azuzaron a la multitud enloquecida". Junto a Eloy Alfaro, murieron (aunque no todos en el mismo día ni en el mismo lugar) Manuel Serrano, Flavio Alfaro, Ulpiano Páez, Luciano Coral, Pedro Montero, Medardo Alfaro, Belisario Torres, Luis Quirola.
 Luego de la masacre del 28 de enero de 1912, se dice que se hizo desaparecer a los carceleros y toda evidencia del hecho que pudiera servir para la investigación.
A partir de ese día, se inició en el país la persecución de los alfaristas, y hasta 1916 en que ya gobernaba Leonidas Plaza Gutiérrez, se registraron alrededor de 8.000 muertos.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Eloy_Alfaro#Asesinato_de_Eloy_Alfaro

Administración

Primer Gobierno: Desde el 5 de junio de 1895 al 31 de agosto de 1901. Durante este primer período de la administración de Alfaro se firmó el "Contrato Harman", en virtud del cual quedaba asegurada la continuación rápida de los trabajos del ferrocarril Guayaquil a Quito, llegando hasta Costa, en este Período. Eloy Alfaro también dio mucho impulso a la educación. El 25 de mayo de 1896 su mano derecha, el "Coronel Luciano Coral Morillo", inaugura el Colegio Bolívar de Tulcán siendo el primer colegio laico del país, en 1907 la Escuela de Artes y Oficios, el 11 de junio de 1897 el Instituto Nacional "Mejía", el 20 de octubre de 1900 la Escuela de Bellas Artes de Quito, el 14 de febrero de 1901 el Colegio Normal Manuela Cañizares; el 25 de mayo de 1901 el Colegio Normal Juan Montalvo, el 11 de agosto de 1901 el Colegio Vicente Rocafuerte de Guayaquil y el Colegio Militar Eloy Alfaro. En 1901, se establecen locales para el funcionamiento de los Colegios Normales Montalvo y Manuela Cañizares, el edificio del Colegio Vicente Rocafuerte de Guayaquil. En definitiva, en el gobierno de Eloy Alfaro también se dio mucho impulso a la educación. Segunda Administración: En la segunda administración del General Alfaro, se realizaron las siguientes obras: el 25 de junio de 1908 se inauguró el ferrocarril del Sur que unía Quito con Guayaquil; se dio 1’700.000 sucres para la construcción del sistema de agua potable de Quito, dotó a Guayaquil de canalización para este mismo servicio básico, se construyó, por el centenario del primer grito de la Independencia, un monumento conmemorativo en la Plaza Grande de Quito, y se realizó una Exposición Universal. Para sede de esa exposición se construyó el Palacio de la Exposición, actual sede del Ministerio de Defensa del Ecuador. Hizo levantar planos de nuestra frontera y proporcionó adecuados edificios a diversas instituciones militares. En 1910, ante una posible guerra con el Perú por el centenario conflicto territorial, se trasladó a la frontera sur para organizar la defensa de la República, y adquirió armamento moderno. En 1906 se promulgó la Constitución liberal, que consagró el Estado laico, poniendo fin a la injerencia de la Iglesia Católica en la política.



Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Eloy_Alfaro#Administraci.C3.B3n

Biografia

 
José Eloy Alfaro Delgado fue hijo Manuel Alfaro y González, republicano español natural de Cervera del Río Alhama (La Rioja) quien llegó a Ecuador en calidad de exiliado político y de María Natividad Delgado López.
José Eloy recibió su instrucción primaria en su lugar natal y al concluir esos estudios, se dedicó a ayudar a su padre en los negocios. Durante su juventud se identificó con el liberalismo anticlerical, doctrina que se conoció posteriormente como el liberalismo radical ecuatoriano. Luchó contra los presidentes García Moreno, Borrero, Veintemilla y Caamaño, por lo que la tradición lo conoce como el "Viejo Luchador" o "el General de las Derrotas". Eloy Alfaro pasó por muchas y serias dificultades en las diversas campañas que emprendió, tendientes a combatir la tiranía, en estos combates gastó su fortuna adquirida en Panamá con la ayuda de su esposa de esa nacionalidad Ana Paredes Arosemena, de ese matrimonio nacieron nueve hijos: Bolívar, Esmeraldas, Colombia, Colón, Bolívar (2), Ana María, América, Olmedo y Colón Eloy; Rafael nació fuera del matrimonio. Desde muy joven participó en gestas rebeldes como en el Colorado; casi pierde la vida en el desastre en el combate naval del Alajuela, cuando intentó desembarcar en Ecuador con una tropa revolucionaria y fue derrotado por el Gobierno conservador. Al hundirse su barco, se salvó aferrado a un barril. Participó en los combates de Montecristi, Galta, San Mateo, Esmeraldas, Guayaquil, Jaramijó, Cuenca y Chasqui. Durante sus exilios, recorrió Centroamérica, siendo el Congreso de Nicaragua el que le otorgó el grado de General de División. Apoyó también a varios liberales, como el escritor Juan Montalvo, a quien le ofreció ayuda económica. Una vez en el poder, glorificó la memoria de Montalvo como maestro del pueblo ecuatoriano. En 1911 intentó dar un golpe de Estado en Ecuador, para retornar al mando. Fue derrotado por las fuerzas del Gobierno constitucional cerca de Guayaquil y enviado detenido a Quito, en el ferrocarril que paradójicamente impulsó a construir. Como consecuencia a su intento golpista, el 28 de enero de 1912, una turba de la ciudad, que se sospecha estaba inspirada por el clero católico y sus enemigos políticos, asaltó el Penal García Moreno, en donde fue encerrado. Existen varias versiones sobre el momento en el que El viejo luchador murió. Lo que se conoce es que la muchedumbre arrastró su cuerpo desde el Penal, en el centro de Quito, hacia un despoblado en las afueras del norte de la ciudad, actualmente conocido como parque de El Ejido. Ahí procedieron a quemar los restos del ex presidente y sus tenientes, en lo que el escritor Alfredo Pareja describió como "La Hoguera Bárbara". Un monumento señala el lugar de la tragedia. Los restos de Alfaro fueron enterrados en Quito, en secreto, días después y luego se trasladaron a Guayaquil, en donde se depositaron en un mausoleo en los años 40 del siglo XX. Parte de las cenizas de Alfaro fueron exhumadas por orden del presidente Rafael Correa, y trasladada con honores militares a Montecristi, sede de la Asamblea Nacional Constituyente de 2008, donde actualmente reposan.
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Eloy_Alfaro